¿Por qué te duele la rodilla? | Clinica nasser

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¿Por qué te duele la rodilla?

Si intentamos sumergirnos en el porque nos duele la rodilla, lo lógico es que antes sepamos que  es una rodilla, y que la compone.

En ese primer capítulo sobre esa maravilla tecnológica, hablaremos un poquito sobre cómo es una rodilla, para que en el siguiente capítulo, hablar de sus lesiones.

Para un neófito, y para que sea muy entendible, vamos a asemejar  la rodilla a una habitación de nuestra casa. Esa,  está formada por un techo que es el la parte final del fémur, el hueso del muslo, y por un suelo, que es la parte alta o superior de la tibia. Pues bien. Esta habitación que es nuestra rodilla, tendrá que tener unas vigas y unas paredes poderosas para que ese techo y ese suelo se mantengan en su sitio, y eso se consigue gracias a los músculos, los ligamentos y los tendones.

Hay una regla que la cumplen todas las articulaciones móviles, y es que está totalmente prohibido que un hueso toque o choque contra otro hueso, ya que son cuerpos muy duros, y con el roce directo, se desgastan por la fricción y acabarían por destrozarse entre sí (Artrosis), y para ello, al igual que los cascos que llevas sobre sus cabezas los trabajadores en una obra, el hueso en su parte terminal se cubre con su casco particular, de una sustancia llamada cartílago.

CARTILAGOFuente imagen:http://www.surbone.com/wp-content/uploads/2012/12/lesion-cartilago-rodilla.jpg

Ese cartílago es una cubierta amortiguadora como un muelle  especializado, elástico, carente de vasos sanguíneos, colocado para atenuar los golpes al caminar y al saltar, previniendo así  el desgaste por el rozamiento (en el dibujo de arriba y a la derecha pegada al hueso, es la superficie en azul).

Ahora, imagina que esa habitación en su parte interior que esté tapizada a modo de papel pintado por una membrana llamada Membrana Sinovial.

Esta, es una fina capa de tejido que recubre la parte interna de la cápsula articular, que a su vez  envuelve el interior de ese cuarto. Esa membrana, forma diversos repliegues que penetran en el espacio articular.

Su función principal es la de producir el líquido lubrificante, el 3×1 de la rodilla llamado líquido sinovial. Éste se encuentra en el interior de la rodilla y sirve para facilitar los desplazamientos de los extremos óseos mediante su lubricación, aportando nutrientes a los cartílagos, destacando el Ácido Hialurónico que cumple una función lubricante fundamental, ya que impide el pinzamiento sinovial durante los movimientos articulares, junto a su elevada viscosidad que permite que ese líquido pueda  sufrir  grandes variaciones según la temperatura y su contenido en Glicosaminoglicanos y Ácido Hialurónico fundamentalmente. Pues bien. Además de todo lo anterior, todavía la madre naturaleza, y para completar el cuadro, nos ha regalado dos amortiguadores más, junto al hueso de abajo, a la tibia, y son los los meniscos, (Del griego, lunitas), un muelle, un cartílago fibroso localizado en la rodilla y en ciertas articulaciones interponiéndose como un amortiguador entre los huesos para protegerlos. El menisco amortigua, lubrifica la articulación y limita la capacidad de ésta para doblarse y estirarse, por lo que tenemos dos meniscos.

Un menisco interno en la parte interna de la rodilla y otro externo en la parte externa de ésta. El menisco interno tiene forma de una c, una media luna, y el menisco externo tiene forma de O, y Cada uno está fijado al hueso de la pierna (tibia) y haciendo contacto con la parte inferior del hueso del muslo (fémur), actuando así como autentico amortiguador cuando la rodilla está soportando una carga, permitiendo su mejor distribución.

Ya hemos visto una parte de la arquitectura de esa  articulación mágica, pero todavía nos falta ver sus sujeciones. Realmente, si vemos un esqueleto, las articulaciones no existen. Hay un hueso arriba, un hueso abajo, y en la rodilla, una pequeña taba (la rótula) suelta, y nada más. Sin embargo en el ser vivo, además de todo lo dicho anteriormente, hacen falta esas vigas, esas paredes, etc., que son los ligamentos, los tendones y los músculos para que podamos utilizarla.

Ligamentos:

Los ligamentos son  una especie de cuerdas duras y muy resistentes, un poco elásticas, también de color blanco y de tejido conectivo denso. Su misión es mantener a los huesos en su sitio y evitar su dislocación, y también el mantener a muchos órganos internos en su lugar, como la vejiga, el útero y el diafragma.

Existen 4 ligamentos básicos en la rodilla:

Ligamento lateral interno o colateral interno que une el fémur (hueso del muslo), a la tibia (el hueso de la pierna) estabilizando la rodilla por dentro, evitando que ésta se doble hacia afuera

Ligamento lateral externo, une al fémur al peroné, estabilizando la rodilla por fuera y evita que ésta se doble hacia adentro.

Ligamento cruzado anterior (LCA), que está en la parte media de la rodilla. Impide que la tibia se deslice hacia adelante, delante del fémur.

Ligamento cruzado posterior (LCP), que junto con el LCA, impide que la tibia se deslice hacia atrás por debajo del fémur.

Músculos y Tendones:

El tendón es la parte del músculo estriado que fija el musculo al hueso, a la fascia, o a otras estructuras, cuyo color es blanco, y su consistencia es poderosa, precisamente para transmitir la fuerza de la contracción muscular y producir el movimiento. No puede encoger ni estirarse, porque está formado por tejido conjuntivo (el cemento que utiliza el cuerpo para rellenar cualquier cosa). En realidad, es la suma de montones de fibras conjuntivas que unen el musculo al hueso.

 

Esos músculos se agrupan alrededor de la rodilla:

Por delante (cuádriceps), es el sistema extensor de la rodilla. Que la pone recta.

Por detrás (los isquio-tibiales), es el sistema flexor que hace encogerse la rodilla.

Por dentro del muslo, los Aductores, los que hacen que puedas la pierna hacia dentro.

Por la parte externa del muslo, los Abductores, los que hacen que puedas separar la pierna.

Vista la estructura, en el próximo capítulo hablaremos de sus lesiones más frecuentes.