Microbios y Salud | Clinica nasser

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Microbios y Salud

Desde el momento que empezamos a tener conocimiento, nuestros padres, la sociedad y nuestra educación nos describen a los microorganismos, bacterias y gérmenes como nuestra mayor pesadilla, culpables de todas nuestras enfermedades.

Fuente: http://lasmaravillasdelaflora.com/category/flora-intestinal-2/

¿Pero es esto cierto?

La respuesta es no y nada más lejos de la realidad, nosotros y los microbios somos amigos.

 

Me gustaría que recuerdes que por cada célula de nuestro cuerpo, tenemos 100 microbios de distintas clases que proliferan en todos los rincones de nuestro cuerpo, tanto en contacto con el exterior como dentro del cuerpo. Las zonas con mayor cantidad son la piel, la boca, los oídos, los órganos genitales y, en especial en los intestinos. Tanto es así, que en nuestro cuerpo, tenemos más o menos unos 100 billones de ellos.

Lo que la gente no sabe es que la mayor parte de estos microbios son inofensivos y útiles excepto unos poquitos que les llamaremos patógenos, es decir, los que nos enferman. El resto de esas bacterias son nuestras amigas, y tener 100 billones de amigas es una bendición.

Esos gérmenes, físicamente ocupan un espacio que sirve de barrera para impedir que los gérmenes patógenos puedan instalarse y crecer. Son en realidad como un escudo natural que impide su entrada haciendo que nuestra vida sea posible.

Imagínese que por exceso de limpieza, matemos esos gérmenes saprófitos (que nos generan un beneficio mutuo), de inmediato, aparecerán los gérmenes patógenos invadiendo y ocupando el sitio que los buenos ocupaban. Esa es por tanto una forma gratuita que hace que nos infectemos. En este sentido, los sitios más vulnerables son los genitales y los intestinos.

Si nos centramos en los intestinos, sus microbios y su flora llamada flora intestinal, que junto a levaduras hacen un maravilloso trabajo por nuestra salud, y a pesar de saberlo, llevamos tiempo matándola a base de antibióticos y antisépticos. Estos antibióticos son necesarios en ocasiones, pero no deben tomarse libremente y sin control.

Fuente: http://salud.facilisimo.com/foros/consejos/capsulas-fuca-aloe-para-regular-el-transito-intestinal_1096817.html

Para entender la importancia de la flora intestinal, tenemos que recordar que los intestinos en todos sus tramos están tapizados por una mucosa cuyas células las llamamos enterocitos que nos recuerdan a un cepillo de dientes. Cada hilo del cepillo le llamamos vellosidad y son como de terciopelo. La misión de estas vellosidades es la absorción de los alimentos para transportarlos a la sangre que hay debajo de ellos. Se calcula que si se desplegasen todas estas vellosidades, serían capaces de cubrir un campo de futbol.

Todo ese entramado, tiene un protector que está compuesto por los millones de bacterias y levaduras que además de nutrirlo lo cuidan y miman.

Ya sabemos que ese manto de vellosidades está protegido por nuestras amiga la flora intestinal pero te preguntaras ¿quién cuida y protege a esa flora? Y la respuesta es la Fibra. La fibra es  un componente de nuestra alimentación que actúa a modo de escoba, barriendo todo detritus y suciedad que encuentre en su camino, ya que no se digiere ni absorbe. De ahí, la gran importancia de comer frutas, verduras y hortalizas ya que a las bacterias y levaduras que recubren la mucosa intestinal les encanta la fibra.

Realmente, las bacterias y las levaduras fermentan las fibras para degradarlas y absorberlas, proceso que acarrea la producción de ácidos grasos de cadena corta que son precisamente el alimento del que se nutre la flora intestinal.

Y aquí no acaba la historia ya que el intestino segrega el 95% de la Serotonina (el más importante de los mensajeros de la felicidad), segrega vitamina b12, vitamina K, la cual es imprescindible para que la sangre coagule, y una infinidad de moléculas mensajeras de nuestro sistema inmunitario. Estas sustancias pueden influir en el estrés e incluso determinar nuestro carácter. Y prueba de ello es que si se le practica un trasplante de flora intestinal de un ratón aventurero a los intestinos de un ratón temeroso, éste último se vuelve más valiente.

Al trasplantar la flora de ratones delgados en los intestinos de ratones con obesidad, diabetes e infecciones vinculadas a la disminución de la sensibilidad hacía la insulina, se observa un aumento pronunciado de la sensibilidad a la insulina y por tanto una mejora en su estado de salud.


Fuente: http://www.limpiadoresdecolon.com/alimentos-ricos-fibra.html 

Si las bacterias del intestino no reciben las fibras que necesitan para regenerarse, producen menos alimento para el cuidado de nuestro epitelio y por ende nos quedamos sin una parte de las sustancias beneficiosas que producen, que son aquellas a las que nos acabamos de referir (serotonina, enzimas, vitaminas…) y las bacterias patógenas, proteínas e hidratos de carbono que no se hayan digerido adecuadamente pueden pasar a la sangre y desencadenar reacciones inmunitarias adversas, una inflamación crónica como el colon irritable, enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, la enfermedad de Crohn, la espondilitis anquilosante, la artritis reumatoide y la mayoría de las enfermedades autoinmunes.

Mientras estamos dentro del vientre materno, tanto el tubo digestivo como la piel están esterilizados. Sin embargo, el bebé que nace por parto natural va recogiendo a su paso las bacterias que llamamos amigas, de la madre, que no tardarán en colonizar la piel, la boca, las mucosas y los intestinos. Por lo contrario si nace por cesárea, serán las bacterias del entorno hospitalario (las de las manos del personal sanitario y las de quienes transitan por los pasillos del hospital) las que se instalen en esas mismas zonas siendo todas estas cepas bacterianas, lógicamente, un riesgo para el bebé.

La madre naturaleza lo tiene todo previsto. Tan solo nos tenemos de dejar llevar por ella, consumiendo los alimentos y productos que nos ha dado, y no por los que fabricamos artificialmente en la industria y consumimos.